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23 de enero de 2026

24E / Declaración de la FAPE en la festividad del patrón de los periodistas

La APC se adhiere a este comunicado en defensa de la profesión periodística como pilar fundamental en una sociedad democrática

MADRID,23 DE ENERO DE 2026. Ha tenido que ocurrir una fatalidad para poner en valor la importancia que tiene la profesión periodística en una sociedad democrática. Seguramente no sería necesario resaltar la labor que realizan los profesionales para trasladar una información veraz y rigurosa a los ciudadanos si no fuera por los bulos que se han difundido en torno al accidente ferroviario de Adamuz y que, principalmente, se han difundido a través de las redes sociales. No es la primera vez que esto sucede y siempre con intereses incomprensibles. Pero sucede. Y lo peor es que contamina a los medios y mina la confianza de los ciudadanos en los periodistas.

Desde hace tiempo, la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) viene advirtiendo de las amenazas que entraña el mal uso de las redes sociales para la información y el fomento de la desinformación en los medios. La desinformación ha dejado de ser un fantasma para convertirse en algo perenne, y no por repetirlo, vamos a dejar de señalar los peligros de esta lacra para la convivencia democrática y de reclamar la necesidad de acabar con ella. Es pertinente, por tanto, aprovechar la fiesta del patrón de los periodistas, san Francisco de Sales, para insistir que la mejor fórmula para repeler la desinformación y recuperar la confianza de la ciudadanía es la apuesta firme por los principios que rigen nuestra profesión: la veracidad de los hechos, el rigor del relato y el cumplimiento de los códigos éticos y deontológicos.

El último Informe Anual de la Profesión Periodística, que elabora la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), redunda, precisamente, en este problema y la consciencia bastante generalizada que hay entre los periodistas para combatirla. Ciertamente, si la prensa no hace de muro de contención, los bulos y las mentiras seguirán creciendo y facilitando la manipulación de la sociedad. El citado informe destaca, además de la falta de confianza de los ciudadanos, la precariedad laboral. Al incremento de los falsos autónomos y la todavía escasa presencia de mujeres en puestos directivos como males enquistados, se suma el creciente deterioro de la salud mental de los periodistas. Por ello, desde la FAPE seguiremos denunciando esta situación y demandando medidas para mejorar las condiciones laborales y salariales. Difícilmente se podrá hacer un periodismo de calidad si persiste esta situación. Una redacción fuerte estará siempre más capacitada para denunciar los excesos políticos y dar información de calidad.

En ello influye, sin duda, la polarización política, otro mal que ha dado lugar a hostigamientos y minan el libre ejercicio del periodismo. Ante ello, la FAPE exige que se acabe con determinadas prácticas antidemocráticas como señalamientos a periodistas, el acoso online, la exclusión de medios a convocatorias de prensa, ruedas de prensa sin preguntas… Estas restricciones suponen un impedimento para el buen periodismo y la libertad de prensa ante las que hay plantarse. El periodismo cumplirá su misión de servicio público fortaleciendo la independencia y el control crítico de los poderes. Situarse en trincheras supone perder independencia e impide que los periodistas podamos garantizar plenamente el derecho constitucional del ciudadano a ser informado de forma veraz y rigurosa. La tarea principal de los periodistas es preguntar, investigar y denunciar los abusos.

En este sentido, desde la FAPE aplaudimos la aprobación por parte del Congreso de los Diputados de un reglamento a través del que se evaluará el ejercicio periodístico en la concesión de acreditaciones a los profesionales de la información. Hemos denunciado reiteradamente el asedio de algunos activistas que, con la acreditación de periodistas, vulneraban (y vulneran) los principios de la profesión y que, apelando a una libertad de expresión y de información mal concebida, alteran la labor de informar de la mayoría de los profesionales. Son actitudes intolerables que desvirtúan el libre ejercicio del periodismo y fomentan el señalamiento a periodistas.

En este contexto de desinformación, también es importante resaltar la necesidad de la alfabetización mediática como arma para luchar con eficacia. El Parlamento Europeo ha instado a incluir la alfabetización mediática como parte integrante de la educación a todos los niveles y la FAPE lleva años solicitando al Gobierno la implantación de una asignatura sobre la materia en el ciclo de Educación Secundaria Obligatoria, lo que permitiría ayudar a distinguir la desinformación entre los más jóvenes. Esto parece fundamental en unos tiempos en los que la llegada para quedarse de la Inteligencia Artificial (IA) puede suponer también un peligro para su desarrollo y la manipulación. La IA es un avance tecnológico que, bien usado, aportará numerosos beneficios, pero puede manejarse para la suplantación y la difusión de informaciones falsas. Es importante, en ese sentido, la existencia de las agencias de verificación como herramienta fundamental para combatir cualquier exceso.

Desde la FAPE reivindicamos que el ejercicio del periodismo siempre debe responder a criterios profesionales. En ese sentido, reseñamos el respeto al secreto profesional como un derecho fundamental del periodista a no revelar sus fuentes de información ni dar datos que puedan identificarlas. Esta figura, cuyo desarrollo se encuentra en trámite legislativo, se considera fundamental para la libertad de prensa y respaldo a la libertad de información, como se puso de manifiesto en el juicio al fiscal general del Estado. Este derecho es una garantía democrática, aunque los periodistas, como el resto de los ciudadanos, estamos sometidos a la ley y cualquier vulneración de derechos que se registre en una información puede llevarse a los tribunales. Del mismo, y porque creemos firmemente en la función del periodismo como servicio público, ponemos a disposición de las instituciones, las empresas y los ciudadanos la posibilidad de recurrir a la Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo, ante cualquier comportamiento irregular de un profesional o medio de comunicación.