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30 de enero de 2024

La APC y la editorial Fundamentos presentan un manual para hacer un periodismo que retrate la desigualdad de la sociedad

La periodista María Grijelmo estará en Santander con su libro Claves para un periodismo feminista

  •  Los capítulos reproducen las secciones de los medios con más de 300 preguntas que debe hacerse la profesión antes de informar y cientos de datos desagregados
  •  Repleto de ejemplos de lo que es un periodismo machista y un periodismo feminista busca hacer pensar a futuros periodistas
  •  Escrito con lenguaje inclusivo, da algunas claves para redactar de un modo correcto y no repetitivo

 

Santander, 30 de enero de 2024. La periodista burgalesa María Grijelmo García presentará el próximo día 31 de enero en el Ateneo de Santander su libro de ensayo Claves para un periodismo feminista. Vendrá de la mano de la Asociación de Periodistas de Cantabria a través de su presidenta Dolores Gallardo y la presidenta del Consejo de Género y miembro del comité directivo de la Federación Internacional de Periodistas – FIP Mª Ángeles Samperio. Editado por la editorial Fundamentos, su objetivo es dar herramientas a futuros profesionales y periodistas en activo para avanzar hacia una información más feminista dando a conocer, de forma holística, lo que ocurre en la sociedad, sin dejarse a la mitad de la población que son las mujeres. Pero también dirigido a los lectores atentos que quiere estar al tanto de los nuevos modelos que impulsen un mejor periodismo. Los capítulos reproducen las secciones de un periódico o un informativo de radio y televisión con más de 300 preguntas que los medios deben hacerse antes de elaborar una información, y otros tantos ejemplos de lo que es un buen y un mal periodismo. Todo el texto está escrito con lenguaje inclusivo, tema al que se le dedica un capítulo entero.

Según las palabras de la autora, este libro es un trabajo aspiracional, pues el feminismo y el periodismo comparten esta característica: aspiran a mejorar la sociedad. “El feminismo -explica- persigue la igualdad real de oportunidades entre mujeres y hombres. Y destapa la desigualdad estructural que sufren las mujeres. El periodismo, como actividad al servicio de la libertad de expresión y la democracia, persigue a los poderes políticos y económicos y defiende los derechos individuales y colectivos frente a la voracidad del dinero”. Ambos conceptos exigen una reflexión profunda de lo que son las sociedades humanas y cómo se organizan. La autora abunda sobre la cultura, la biología, el neurolenguaje, o la sociología como campos necesarios para entender estos conceptos. Y las luchas de poder que envuelven todo ello.

Uno de los esfuerzos de este libro ha sido dar herramientas para ayudar a abrir el plano. Para decodificar lo que se ve y sobre todo lo que no se ve. Para hacer noticias donde el lector se haga más preguntas antes de sentarse a escribir. Cuantas más preguntas, el relato de lo que sucede será más completo.

Estructura del libro

Si consultamos brevemente el índice veremos que son decenas las leyes en vigor sobre el papel de los medios de comunicación en la lucha por la igualdad. Pero el análisis de la realidad nos dice que de momento es papel mojado.

Para quienes no saben casi nada de feminismo la autora explica de modo sencillo por qué sin esta teoría política y social el periodismo actual se queda cojo. Y ello no se puede explicar sin entender cómo se forman las culturas y el peso que tienen en la educación. Y cómo se necesita el lenguaje para construirlas. Y cómo este lenguaje a la vez que nos construye como ciudadanos nos constriñe. Nos va quitando la libertad. A través de una cosa que se llama estereotipos. “Invisibles como el cáncer”. En dos de sus capítulos se hace un recorrido por el estilo machista y el estilo feminista.

Por esa importancia que tiene el lenguaje, otro epígrafe está dedicado al lenguaje inclusivo. De esta importancia se deriva el esfuerzo de las lingüistas, filósofas y sociólogas feministas por construir un lenguaje inclusivo que reste poder al todopoderoso masculino plural. Y eso no se puede entender si no entendemos cómo funciona nuestro cerebro.

Otro capítulo está dedicado a la situación actual de las mujeres periodistas y comunicadoras, y sus particulares brechas salariales y techos de cristal. Y la situación de las mujeres como sujeto de las noticias. En este sentido, Las mujeres son el 51% de la humanidad, pero no aparecen como protagonistas en más allá del 26% de las noticias.

Y en la segunda parte del libro, con capítulos dedicados a las secciones de un medio de comunicación, se van diseccionando los problemas que nos encontramos, las barreras que nos impiden avanzar. Las preguntas que deberíamos hacernos, algunas al menos.

Y una cosa muy importante. Los datos desagregados por sexo donde se visualiza nítidamente la desigualdad estructural de las mujeres. Siempre datos contrastados. Siempre fuentes fiables. Valoraciones de fuentes especializadas. El libro da algunos ejemplos: El 70% de los desahucios los sufren familias formadas por mujeres e hijos. El 65% del alumnado de educación especial es varón. El 53% de los jueces en este país son mujeres, pero en los altos cargos del poder judicial sólo está el 21%. En 2020 la población reclusa en España era 92,5 hombres y 7,5 mujeres. Entre 2015 y 2019 se archivaron 290.000 denuncias el 37,49% de las 770.000 planteadas, y el número de varones condenados en todos los órganos judiciales fue el 21,46% de las denuncias planteadas. Sólo el 24% de los ensayos de nuevos fármacos tienen en consideración sus efectos en los cuerpos de las mujeres.

Finalmente, en las conclusiones la autora explica que “el fin del camino sería perder el apellido (feminista) del titular porque sería una gran redundancia”.